Concurso Wolder "Un sueño por el que luchar": votad entre los tres textos.

Pues finalizado el plazo de entrega de los trabajos para el Concurso Wolder, “Un sueño por el que luchar”, os traemos los tres textos que optarán por el premio del concurso, el nuevo Wolder mibuk Dreams (que incluye una funda y la Trilogía de 50 Sombras) y para ello os pedimos que no dejéis de votar en la encuesta del blog. Suerte a todos y feliz año nuevo.
TEXTO 1:

Tengo un sueño por el que luchar,
Que todo lo que nos rodea para mejor puede cambiar.
Un sueño por el que luchar,
es que los políticos y corruptos paguen con creces
y devuelvan todo lo que robaron con intereses.
Un sueño por el que luchar,
es que cada día me levante ilusionado
porque un nuevo trabajo habré encontrado.
Un sueño por el que luchar,
es poder algún día una casa poder comprar,
y no verme apurado cada mes en poderla pagar.
Un sueño por el que luchar,
es seguir con mis estudios
y no tener que pensar que sólo aquellos con medios
los podrán pagar.
Un sueño por el que luchar,
es pensar que a nuestro planeta se puede salvar,
y que por fin dejaremos de contaminar.
Un sueño por el que luchar,
es que no haya más guerras,
nos paremos a pensar,
que todos podemos vivir en armonía,
cultivando nuestra tierras,
sin conflictos de religión ni de economía.
Un sueño por el que luchar,
es imaginar un mundo donde seas de donde seas
puedas tener acceso a todas las necesidades que deseas.
Un sueño por el que luchar,
es que todos los ciudadanos de este planeta tengan agua potable,
que ningún niño sea maltratable,
y que nadie se muera por no poder comer,
lo que otros malgastan a más no poder.
Yo tengo un sueño por el que luchar, ¿y tu?
 TEXTO 2:

Hacía mucho que la puerta se atrancaba cada noche para mantener el calor el mayor tiempo posible. Daba igual lo que hiciera, las mantas siempre acaban a los pies de la cama. Sin hacer ruido se preparó una taza  de café hirviendo para calentarse las manos y se sentó envuelto en la vieja colcha frente a la mesa de la cocina. No importaba la hora. No sería otra noche en vela más.
Había repasado los detalles cientos de veces, por insignificantes que fueran, contemplando las múltiples posibilidades, opciones e imprevistos del complejo plan. Era consciente de lo imposible que sería calcular todas las variantes, pero el resultado debía mantenerse entre los estrechos márgenes que se había marcado. Si no era así no podría ponerse en marcha.
El cálculo de los horarios había sido lo más fácil, unas cuantas semanas de vigilancia habían sido suficientes para establecer las pautas de rutina de una persona ya de por si bastante rutinaria. El resto de la información que necesitaba la consiguió de la empresa de seguridad, su único trabajo en los últimos tres años. Hábitos, costumbres y lo más importante, la agenda de los próximos 2 meses. Tanto tiempo de preparativos le parecía increíble. Cinco años sin ella también. La incredulidad y la sorpresa debilitaron su corazón harto y cansado de trabajar para vivir. Pero no fue sino la impotencia, lo que acabó dejando en el suelo del pasillo una mancha eterna con el color de la sangre cuando su corazón explotó. Desde ese día, por supuesto, todo había cambiado. Y ahora el tiempo se había terminado. Dentro de pocos días ni siquiera les quedaría su propia casa. Se levantó sintiendo el cansancio en los huesos y la locura aferrada a su mente. Abrió con cuidado la puerta del cuarto y se despidió de los chicos en silencio escrutando sus pequeños bultos en la oscuridad. Aunque solo contemplaba volver, una lágrima helada resbaló lentamente y cayó hasta el suelo.
En su cuarto se vistió con el traje y los zapatos nuevos, se afeitó y se preparó. El camino hasta la fiesta era largo. Se miró en el espejo y una vez más no reconoció los ojos muertos y hundidos ni pudo encontrar los restos de su vida anterior. Se quedo quieto, inmóvil, casi sin respirar sintiendo el peso frío y reconfortante de la pistola en la chaqueta. Los recuerdos rebotaban en su mente trastornada transportándole hasta aquel mismo día. Veía con claridad su cara, sus manos blancas y finas al ofrecerle el papel. El olor de su colonia y sus palabras. Sobre todo sus palabras:
“Firmen aquí y aquí. ¿Carlos y María? Ya estarán mayores, ¿verdad? Si aquí, sobre la línea de puntos. Ahora ya todo lo hacemos por los chicos ¿verdad? Podéis estar tranquilos, el capital está garantizado por el banco al vencimiento. Con estas cosas no se juega ¿verdad? En el folleto lo explicaba perfectamente ¿verdad? – Opciones Preferentes Wolder, rentabilidad máxima: “Un sueño por el que luchar”.
TEXTO 3:
Podría ponerme a divagar y divagar sobre que escribir sobre lo que podemos considerar un sueño por el que luchar. Es realmente un concepto tan amplío y diverso, que puede cambiar tanto de una persona a otra que nos abre muchas posibilidades. Pero por otro lado eso me alegra, que no todos seamos iguales y que nuestros sueños puedan ser tan amplios y variados.  Lo veis, ya estoy divagando nuevamente, pero quizás es que antes de escribiros algo, deba aclarar lo que implica el título del concurso.
Sueño, según la RAE, en su sexta definición nos habla sobre una Cosa que carece de realidad o fundamento, y, en especial, proyecto, deseo, esperanza sin probabilidad de realizarse. Vaya, si es algo que no tiene posibilidades de cumplirse, entonces quizás no deberíamos molestarnos mucho en algo que no se va a cumplir. Pero por suerte, está la palabra luchar, que aunque en una de sus definiciones puede tener un concepto negativo como Pelear y combatir, otra de ellas es Disputar, bregar, abrirse paso en la vida.
Por ello, un sueño por el que luchar, puede ser considerado como algo por lo que vale la pena pelear y por lo que abrirnos paso en la vida para cumplir nuestras metas.
¡Y es que hay tanto por lo que luchar! Y aunque os pueda parecer utópico, me gustaría ver un mundo sin guerras, un mundo más igualitario, en el que todos tengamos los mismos derechos y posibilidades. Un mundo en el que se premie al que trabaje, por supuesto, pero en el que nadie se tenga que morir de hambre, ni de frío, ni de sed.
Todo esto me hace recordar una historia real, la de un niño canadiense que cuando se enteró en el colegio que muchos niños en otros países no tenían agua potable con la que beber soñó en poder darles ese agua. Ese niño creció y creó una fundación que ya ha construido más de 29 pozos en África. Seguro que cuando era un niño y soñaba con algo así, muchos lo tachaban de un sueño infantil que pronto se olvidaría. Pero ese chico tenía un sueño por el que luchar, y luchó. ¿Por qué no buscamos nosotros también un sueño por el que luchar? Por que sea lo que sea, como veis, cualquiera si se lo propone realmente, puede cambiar nuestro mundo para mejor. Y así quizás, si todos juntos luchamos por un sueño, entonces quizás mi mundo utópico sin guerras e igualitario donde todos tengamos los mismos derechos y oportunidades, se vea algún día cumplido.

Gracias a todos por soñar, gracias a todos por luchar.
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