Entrevista a Xabier Villanueva, autor de ‘El péndulo de hielo

Como debéis saber, esta semana estamos sorteando en MEK el e-book ‘El péndulo de hielo’ de Xabier Villanueva. Y para que lo conozcáis algo mejor os traemos una entrevista que hemos tenido oportunidad de hacerle en la que podréis descubrir cosas sobre su particular historia y su novela. Sin más dilación, aquí la tenéis.
-Hola Xabier, antes de nada nos gustaría transmitirte que es todo un placer recibirte en MEK. Leyendo un poco sobre ti, no deja de sorprender que siendo un joven informático de 29 años, decidieras dar un giro tan importante en tu vida. ¿Tan grande fue la decepción que te llevaste ante lo que te ofrecía la vida para que dieras ese cambio?

En esta vida no todo es blanco o negro. De hecho, el azar que la compone está lleno de variables. Por un lado, como bien dices, la decepción que supuso un despido inesperado y que la empresa no tuviera la deferencia de avisarme con antelación tras más de dos años con ellos, fue muy grande. Me hizo perder la fe en un tipo de espiral que no me gusta, pues a ojos de un empresario no somos sino meros números. Estoy seguro que, si les pagáramos con la misma moneda, nos llamarían mercenarios.

Lamentablemente, para comer no basta con ser escritor, así que al final he tenido que volver a buscar acomodo en una nómina que llega periódicamente a final de mes. Y no ha sido nada sencillo.
-En tu caso parece haber sido Nueva Zelanda el faro que ha señalado tu camino. ¿Qué tiene este país (o esta gente) para haber transformado tu visión de la vida?

Deberíais tomar un avión y comprobarlo por vosotros mismos. Al aterrizar en estas tierras la banda sonora que compone nuestra existencia cambia por completo. La ausencia de polución, de relojes que marcan nuestra rutina diaria, de grilletes en forma de horarios partidos que copan todo nuestro tiempo libre, repercute en la calidad de vida. Su paisaje, el estilo de vida de sus habitantes… hay infinidad de pequeños detalles que te hacen ser feliz en Nueva Zelanda.

Muchos de los viajeros que echan el ancla en este paraíso de Oceanía lo hacen por una razón: hay algo en sus vidas que no encaja. El país está exento de la maldad del hombre, está alejado de todo y de todos y mantiene intacta esa bondad que un día tuvo el ser humano. Como bien dice un personaje de la novela, Nueva Zelanda no es un país, es un estado de ánimo.
-Los que de un tiempo a esta parte hemos decidido dar más peso a escritores noveles como tú sabemos de buena tinta la dificultad que supone no simplemente llegar a publicar (esto es bastante sencillo) sino llegar al público y dejar algún tipo de huella en ellos. ¿Cuál ha sido tu punto de inflexión que te ha llevado a apostar por la autopublicación?

Cuando apuestas un todo o nada por tu persona cuando lo más sensato hubiera sido buscar a tiempo completo un trabajo asalariado, es cuando te das cuenta de lo mucho que te ha costado llegar hasta donde estás. Es un sacrificio enorme en el que debes privarte de muchas cosas. Y precisamente por esto me he negado a que la novela permaneciera por más tiempo en el más absoluto ostracismo.

Quiero que sea el público quien diga si mi novela vale la pena, no editores que en su gran mayoría sólo apuestan por el caballo ganador como salvación a un modelo de negocio claramente en descomposición.
-Que el modelo editorial está anclado en el pasado me parece un hecho. Es más, los tiempos cambian y si no te adaptas a ellos es posible que te quedes tirado en la cuneta. Personalmente, espero (y deseo) muchos cambios a medio-largo plazo en el modelo. ¿Cuál es tu opinión al respecto?

Pienso que si los primeros espadas se lanzaran a la autoedición las grandes editoriales conocerían el significado de no llegar a fin de mes. Hoy en día, si tienes el apoyo incondicional de los lectores debido a tu buen hacer, carece de sentido regalar una fortuna a terceras personas. Con la tecnología actual basta un ordenador, una conexión a internet y unos profesionales freelance a tu disposición que se encarguen de la portada y de la web de tu novela, de la comunicación offline y online y de la estrategia de márketing.

El ejemplo que he expuesto serviría para el formato ebook, ya que una autoedición en papel a gran escala puede resultar inviable, empezando por la infraestructura y acabando en la distribución. Aunque, si observamos el mercado, cada vez vemos más empresas que ofrecen servicios de edición bajo demanda, por lo que no sería tan descabellado.

El modelo editorial, sobre todo el digital, está muy convulso, y cada día aparece una empresa diferente con nuevas ideas de negocio. Muchas de ellas acabarán siendo rentables, y creo que los mayores beneficiados de este tipo de propuestas acabaremos siendo los lectores y los autores. Todo pasa por ir eliminando intermediarios. El camino de la evolución es implacable.
-Tras haber conocido la metodología que siguen algunos autores de más o menos renombre a la hora de escribir sus novelas, las resumiría en un par: tener personajes, lugares, tramas, etc. perfectamente controlados en todo momento y saber hacia dónde se dirige la historia; o tener algunas ideas básicas al principio, sentarse y dejar volar la imaginación. ¿Cómo sueles escribir tú? ¿Tienes alguna manía, hábito o curiosidad especial?

Si tuviera que definirme como uno de esos dos tipos de escritores que mencionas, sin duda me englobaría dentro del segundo grupo. En el caso de El péndulo de hielo, tenía muy claro uno de los temas a tratar, pero al cabo de un tiempo vi que la propia historia se había adueñado de la idea que me había hecho al principio. De esta manera, cuando en Bruselas comencé a escribir el libro acabé centrando la trama dentro de una distopía. Y cuando, meses atrás, recorría los Alpes del Sur de Nueva Zelanda, supe que debía añadir este país dentro de la novela.

Que yo sepa no tengo ninguna manía más allá de necesitar silencio y, en cuanto a mis hábitos, se podría resumir en que escribo cuando la cabeza está preparada para ello. Cuando no estás inspirado es mejor no forzar, porque puedes acabar desquiciándote.

-Pasemos a hablar de tu libro, como diría aquél. Más allá de la sinopsis, ¿te importaría dar a nuestros seguidores algunos retazos sobre lo que van a encontrar y lo que NO en tu novela?

Tengo que dejar claro que, pese a pertenecer al género de ‘Ciencia Ficción’ debido a ser parte de una distopía, el mundo que reflejo en el libro es más cercano a nuestro presente que a cualquier otro tiempo. En este sentido, ni habrá parentescos con obras como Dune, Blade Runner o Star Wars, ni a otras post-apocalípticas como Mad Max o La carretera. Así que, si lo que estáis buscando es Ciencia Ficción pura y dura, esta novela no es para vosotros. Si queréis naves espaciales, androides o alta tecnología, será mejor que busquéis otro tipo de libro.

Si, por el contrario, os gustan las historias con ciertas dosis de intriga y mezcladas con pasajes de trepidante thriller, El péndulo de hielono os decepcionará. Sobre todo porque hay espacio para la reflexión, para los múltiples giros argumentales y para un viaje que nos llevará a conocer muchos aspectos de Nueva Zelanda, en el que hay también se incluye la cultura maorí.

-Sé que esta pregunta te la suelen hacer pero tras leer los primeros capítulos de ‘El péndulo de hielo’ no puedo evitarlo. Claramente se deja apreciar el aroma a las clásicas novelas distópicas de Huxley, Orwell o Bradbury. ¿Es pura ficción lo que reflejas o el temor que sientes por hacia dónde nos dirigimos? ¿Continúas sin haber leído Fahrenheit 451?

Es una mezcla de muchas cosas. Basta con mirar a nuestro alrededor para comprobar que el miedo que siento no es infundado. La gente no tiene trabajo, y quien lo tiene está perdiendo paulatinamente todos sus derechos. Los convenios colectivos son cantos de sirena del pasado, los despidos se han vuelto procedentes nos echen como nos echen; la sanidad y la educación se está privatizando, minando en un futuro cercano a una clase media que ha pasado a convivir con la baja. No podemos reunirnos ni manifestarnos. Existen amnistías fiscales para los poderosos y no para el autónomo que se encuentra con la soga al cuello…

El libro lo escribí a modo de reflexión, de modo que cada cual pudiera sacar sus propias conclusiones. Lo que está claro es que algo no funciona cuando millones de personas se mueren de hambre y unos pocos miles se bañan en oro. Y eso, aunque suene disparatado, no deja de ser un asesinato, un asesinato democrático.
-Sinceramente, el segundo capítulo de la novela es de lo más brutal y desalentador que he podido leer en los últimos tiempos. ¿Esta dureza es el denominador común de la obra o es solo una arista más del prisma?

En Bruselas, desde la distancia, observaba cómo el país del que me había marchado se caía como un castillo de naipes. Lo que yo veía era gente en la calle exigiendo transparencia, la misma gente que lo único que recibía a cambio eran palos por tirar de las orejas a una democracia que en verdad no existe. Queriendo o no, ese desasosiego se vio plasmado en la novela, llevándome a cambiar por completo el rumbo de la historia. De todas formas, te puedo garantizar que en el libro no siempre nos sentiremos así. Habrá tiempo para recapacitar, para sorprendernos, para reír, para llorar, para hacer una pausa y tomarnos las cosas con calma e incluso para viajar por diferentes lugares de la península o de la Nueva Zelanda de las leyendas maoríes.
-Aparte de en la promoción de ‘El péndulo de hielo’, ¿en qué otros proyectos estás enfrascado ahora mismo? ¿Nos puedes ofrecer alguna primicia sobre tu próxima novela (si estás trabajando en ella) o alguna idea que ronde tu cabeza?

Ahora mismo no tengo casi tiempo ni para promocionar la novela, ya que debo compaginarlo con un trabajo de informático y el mantenimiento y edición de Cómo ser un kiwi, un blog en el que hablo sobre Nueva Zelanda y que se ha convertido en referencia en habla hispana. A eso hay que sumar el trabajo de comunicación en las redes sociales, la contestación de preguntas de visados u otras muchas dudas sobre Nueva Zelanda que me llegan al correo…

Sé que ahora no es el momento para meterme en ninguna reyerta, pero en el futuro me gustaría terminar una crónica viajera que empecé a escribir sobre Marruecos. Y, dado que siempre me han fascinado las historias de espadachines, tengo la esperanza de ponerme algún día a escribir sobre piratas.
-Para terminar, vamos con una ronda de preguntas rápidas:
-¿Apple o Microsoft?
Microsoft.
-¿eReader o papel?
eReader.
-¿Melón o sandía?
¿No se puede elegir las dos frutas? En ese caso, el corazón de la sandía.
-¿Stephen King o Cervantes?
Stephen King.
-¿Cerveza o vino?
Cerveza y vino, cada bebida en su debido momento.
-¿Radio o televisión?
Ninguna de las dos.
-¿Fútbol u otro deporte?
Fútbol y lo que venga, en especial baloncesto.
-Muchas gracias por tu tiempo, Xabier. Esperamos que todo te vaya genial con la novela y nos comprometemos a dentro de poco dar nuestra sincera opinión sobre la misma.

Enlaces de interés
Para saber más sobre Xabier Villanueva: http://www.xabiervillanueva.com/
Para toda la información sobre la novela: http://www.elpendulodehielo.com/
Para comprar ‘El péndulo de hielo: http://www.amazon.es/dp/B00AC8U3JS
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