Las Ferias del Libro tocan fondo

No sólo la Feria del Libro de Madrid, sino todas las celebradas estos días a lo largo de España, han visto mermar de una forma alarmante tanto la afluencia de público como la facturación por la venta de libros.
El sector no era precisamente optimista, y al cierre de la semana, sus previsiones se confirmaban, un 19% menos de ventas con respecto a la misma feria de 2011. «Las librerías están en la UVI» afirmaba Teodoro Sacristán, director de la feria madrileña. «Es evidente que la crisis ha hecho daño».
Entre los stands de librerías, las frases pesimistas se repetían, «Ha habido mucha menos gente, sobre todo entresemana», «la feria ha pasado sin pena ni gloria», «esto necesita un cambio». Y sobre todo, la mayoría de ellos coincidían en la necesidad de un mayor apoyo por parte de las instituciones y administraciones.
«Siempre hay tensiones entre los distintos gremios y más en la preocupante situación actual, cuando la cadena del libro está sufriendo un retroceso significativo», comentaba Ramón Alba, perteneciente a la Asociación de Editores de Madrid. «Los primeros perjudicados de toda la cadena por el descenso continuo de ventas del último año son los libreros, pero también arrastra a distribuidores e incluso bibliotecarios, ante la “congelación” de las partidas presupuestarias para adquisición de textos en las bibliotecas».
Y es que no hay que olvidar que este tipo de celebraciones permiten a los libreros hacer “su agosto” particular, y como todos sabemos ellos son los últimos en un eslabón que se resiente estos años no sólo con la crisis sino que también con un aumento de la lectura a través de tablets y ereaders.
Pero como comentaba al principio, la feria madrileña no ha sido la única, otro ejemplo claro, lo hemos tenido en las ferias literarias andaluzas, donde han sufrido en sus carnes los recortes y el descenso de ventas. En torno a un 40% menos se ha cifrado en algunas ciudades.
El sector y las administraciones se reunirán para analizar la situación y estudiar cambios para la cita del año que viene, aunque no parece que vayan a encontrar una solución simple e instantánea que frene el progresivo descenso que seguramente seguirán padeciendo las ventas de libros en papel.

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