La máquina de comer libros

En una colaboración reciente con cuaderno digital, el blog de Libranda, he escrito un artículo “El PDF es un callejón sin salida para la edición digital” en el que, como queda claro por el título, no considero el conocido formato de Adobe una posibilidad real para la lectura digital.
Retomo ahora el tema porque acabo de encontrar una empresa, 1DollarScan, que funciona desde finales de 2011 y que se encarga de convertir a PDF libros, documentos, tarjetas de visita, fotos, etc. La idea surgió en Japón, donde se llama Jisui, que en español se diría “yo me lo guiso y yo me lo como”. Recomiendo la página porque es interesante conocer qué se cuece en el mundo digital. Aquí dejo el vídeo resumen que además es lo suficientemente claro sin necesidad de saber inglés.
Básicamente el cliente envía el material en papel, ellos lo escanean y nos devuelven en formato PDF, en un dvd, o por correo electrónico y por último reciclan el papel. El servicio cuesta por ejemplo 1$ por cada 100 páginas de un libro.
 
La novedad del servicio, llamada Fine Tune, es la posibilidad de adaptar el PDF eliminando márgenes y corrigiendo el contraste y resolución, a la pantalla de un dispositivo de lectura, entre los que se encuentran iPad, iPhone, Kindle o Nook. Con Fine Tune o sin él, insisto en que un PDF no es un libro electrónico.
Entiendo que pueda ser interesante a nivel empresarial para archivos de documentación, por ejemplo facturas, contratos o pedidos de una empresa, de hecho donde trabajo lo hacen ya, o a nivel privado para apuntes por ejemplo y para quien no quiera gastar tiempo ni dinero en hacerlo por su cuenta. Supongo además que el soporte para PDF en un ordenador está asegurado más allá de lo que es legalmente necesario mantener un documento.
Sin embargo para libros me deja muchas dudas porque para escanearlos les cortan el lomo, con lo que quedan inservibles. 
Entiendo que este tipo de servicios existen porque estamos en una brecha en la que en el mundo de libro lo analógico, en este caso el papel, no encuentra un equilibrio con lo digital y quedan vacíos donde surgen cosas como esta. La brecha legal sin embargo en este caso no existe ya que sigue siendo necesaria la autorización de la editorial para escanear el libro, así que veremos si la idea progresa.
A más de uno en una huida hacia adelante se le podrá ocurrir vaciar la casa de libros y reducirlos a uno o dos DVD. A mí personalmente la idea de deshacerse físicamente de una biblioteca personal para convertirla en PDF me parece una majadería, lo mismo podría decir de una colección de discos en vinilo o en CD o de películas en DVD o VHS, aunque ya hace tiempo que me quedé sin reproductor de estos. Para nada lo digo como una postura fetichista ya que sigo comprando libros en papel o leyéndolos en el kindle según se adapte mejor a lo que necesito. Aunque no sé si sigue siendo lo habitual.


By Manuel Algaba
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